POR EL AMOR DE UNA MORTAL

Me llamo Cupido. Trabajo enamorando a la gente desde tiempos inmemoriales. En mi Curriculum  Vitae conviven éxitos y torpezas. Aún así, mi jefe me sigue dando oportunidades.

Hoy me envía a un supermercado. Sobrevuelo los puestos de carne, fruta, pescado y droguería; los clientes están concentrados en buscar ofertas. Empiezo a impacientarme.

Ah, ahí veo una joven mirando con detalle tomates en rama, enfrente de  ella, un chico  examina  los tomates de pera. Esto me tiene que salir bien, lo veo todo al rojo vivo. Disparo mi flecha, el chico se toca la nuca y la chica detrás de la oreja, en ese momento son conscientes de la presencia del otro y se sonríen. Él, absorto, coge dos tomates, uno en cada mano y los aprieta. La chica lleva su mirada de una fruta  a otra. De pronto, enfadada le espeta: ¡guarro!. El muchacho se queda contemplando sus manos sorprendido.

¡Merde! este mes no llego a objetivos. Este trabajo no es fácil. Mi jefe me recuerda todos los días que la tasa de natalidad está muy baja y que como no me espabile, no sólo no me da la paga extra de julio, sino que hasta puedo perder mi puesto. Por más que me quejo y le explico que ahora la gente se conoce y se busca de forma virtual. Y que a ver donde disparo yo las flechas... Me recrimina: "Cupido, no me vengas con "cupideces", y sé creativo".

Me voy a dar una vuelta por el Museo del Prado.  Verme retratado tantas veces, me sube la moral cuando estoy de bajón. Llego a mi retrato pintado por Parmigianino en el siglo XVI, estoy representado como un apuesto joven y tengo una mirada seductora. Lo estoy viendo venir: mi jefe me va echar la bronca por distraerme. Así que  me concentro en estudiar a los visitantes a los que pueda disparar una flecha.

Diviso a una chica. Es morena, me está mirando fijamente; se ríe de mi expresión en la pintura, pero en sus ojos grandes y oscuros veo admiración. Tiene  un gracioso lunar  en la mejilla. Entorna los ojos para ver mejor los detalles. Debe ser miope, gajes de ser una mortal.  Por el conocimiento eterno, me llega que su nombre es Alma. Siento inquietud, no puedo dejar de mirarla, ella a mi tampoco. Me rasco la nuca sorprendido. Veo que ella se toca la oreja. No puede ser...

Con fecha de hoy, 14 de febrero de 2018, voy a presentar mi renuncia a mi jefe.Tomaré una encarnadura mortal. A pesar de lo que eso supone. Me he enamorado.

Cupido. Copia por Parmigianino,
ⒸArchivo fotográfico del Museo Nacional del Prado.




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