lunes, 20 de junio de 2016

DISPARATADAS BODAS DE SEDA

Bodas de seda es lo que corresponde a un cuarto aniversario. Mi blog cumple  cuatro años y pensé que la mejor manera  de celebrarlo  era con mis amigos.
Propuse escribir un nuevo "Cadáver exquisito"  y lancé una invitación al aire. Los invitados  que acudieron a este aniversario, pluma y vela en mano; y  geniales autores de este disparatado y divertido relato, son: Ester B. José Manuel C. Ángela G. Manuel R. Ana D. Juncal N. Pía  C. Fernando P. Mar S. Manuela N. Ana F. Carla V. Carlos T. Laly F. Elvira P. Myriam L. Patricia M. Lourdes C. Atocha A. Antonio O. Ricardo Q. Estrella M. Marisa A. María Victoria M. Pepa P. María Fernanda M. Elena M. Sonia P. Juan-Luis D. María B. Manolo L. Lola L. María Luisa N. y Amalia C.

A todos os doy las gracias por participar en este cumpleaños literario y os felicito por vuestra imaginación, humor y creatividad. Como en la vez anterior, las intervenciones de cada invitado, están separadas por negritas.

La frase que daba el pistoletazo de salida era: "Las velas de la tarta, en lugar de apagarse, se encendían...

...Como si una presencia se esforzara a mantener el momento, llenando la estancia de claroscuros increíbles, las velas de la tarta en lugar de apagarse, se encendían, al igual que en feliz, feliz no cumpleaños...con su significado y contenido profundo. Comprendamos que el significado es el feliz aniversario de cuatro años de blog y lo más profundo, quizá, la gracia divina del Cielo para que sigan alumbrando. Mi hermano se acercó a mi despacio y me cogió de la mano...no sabía dónde podía llevarme, pero mi intuición me dijo que le siguiera...salimos al jardín persiguiendo una mariposa...que con la primera luz del albor se convirtió en hamster. Continuamos nuestro camino cogidos de la mano, algo en mi interior me decía que algo maravilloso nos iba a sorprender. Hasta que nos detuvo el borde del alcantilado, un momento de tranquilidad y paz hasta que el hamster intentó empujarnos hacia el abismo. De repente, cuando ya sentía el vacío bajo mis pies, desperté...Qué desgracia. Estábamos sólos. Sin el hamtster. El gato, mientras tanto se relamía ensangrentado. ¿Qué se habrá comido el gato? Eso le pasa a Marta en cada cumpleaños, me encanta poner velas trucadas. Las campanas, en su espadaña, repicaban sin fin. El cura, asustado, fue al campanario...peldaño tras peldaño...se le hizo interminable hasta llegar hasta arriba...sin respiración...Enfadado, se preguntaba quién habría osado ponerse a tocar, había en él una mezcla de furia y curiosidad que se tornó en sorpresa al verla, con la melena alborotada por el viento. Quería comunicar a los cuatro vientos, su buena nueva, en su vientre engendraba un nuevo ser, Pero en su fuero interno se preguntaba ¿Qué pensarán de ésto los demás? ¿Los demás? Nada bueno. Pero... ¿Y qué más da? Yo seguiré sóla, aunque necesito a alguien que camine conmigo.¡Sonia! ¡Sonia! Se oía gritar desde abajo...Pero Sonia ya no escuchaba, atrapada en el perezoso balanceo de aquellas barcas atracadas en el puerto. Ese día hacía ya mucho calor. Y a lo lejos, las gaviotas dejaban una estela. Y las olas enfurecidas avanzaban sobre la playa. Desde el campanario, se seguía divisando su silueta en la playa.Aparecía y desaparecía. Pensó que era una ilusión, pero ahí estaban las huellas.Tal como era.Unas huellas que deambulaban hacia el campanario. Campanario afilado, cuyos habitantes vestían medias de estambre y zapatos puntiagudos.Y desde allí giró sobre sus talones para enviar su mirada por otro hueco del campanario distinto al anterior, por lo que el paisaje que ante su vista surgía, cambiaba bruscamente como las tardes de verano ante una tormenta inesperada.De pronto se oyó un estruendo. Todas las miradas se volvieron a la playa a la que se acercaban olas gigantescas. Era como si el mismísimo infierno se hubiese trasladado al fondo de los mares.Un rayo cayó en la iglesia iluminando todo el entorno, las campanas rodaron ....Gracias a Dios, no hubo daños personales, sólo materiales, pero...las campanas rodaron, rodaron y aplastaron la tarta y por fin las velas se apagaron...pero no todas pues la que hacia el año 73, mi edad, quedó con un pábilo centelleante como diciendo ...a los 73 no se muere nadie. Oleeeeeeee ¡Me encanta!.Y colorín colorado... nunca se muere nadie si se lleva en el corazón. ¿Fue un sueño? ¿Un juego de rol? O ¿En realidad si pasó?Todo era muy extraño, ese rayo saliendo del mar me hizo pensar en animales imposibles de imaginar...¿Imaginar? Es retratar imágenes imposibles. Es eso que de la emoción te lleva a la lesión.

Y seguía retratando imágenes como si de un caleidoscopio se tratará, hasta que un arcoiris lleno de luz la cegó. La cegó, sí... la cegó; pero al mismo tiempo despertó a una realidad. En un lado oculto del PC, tenía su blog impecable, con una entrevista a la autora Patricia Ruffo; al otro lado, de Facebook su muro; donde asiduos lectores de sus entradas estaban celebrando un juego literario: su cumpleaños. De repente pensó ella: “Iré el próximo sábado a la Ciudad de la Cordialidad y allí con una gran tarta de Delgado (pasteleros) que servirá “Café Latino”, estarán los blogueros y los seguidores improvisados ellos, escritores de este relato”. Y entonces, cegada y vestida de blanco ibicenco, cayó por el acantilado gritando,mi tarta ,mi tarta.....repito, y entonces la cegadita vestida de blanco ibicenco, cayó por el acantilado y mientras caía gemia: ¡mi tarta,mi tarta!.¡Ay! Se tiró por el barranco toda vestida de blanco.Tarta...¡Eh!... ¿ me he quedado dormida? No sé. Si una vela fue aplastada por una campana, o es que la luz de mi cerebro, no se apaga ni en sueños. Qué difícil lo tengo dijo en tono jocoso. Si una vela fue aplastada por una campana y la luz de mi cerebro no se apaga ni en sueños ... ¡¡¡elemental querido Watson!!! observe atentamente durante 48 horas quién entra o sale con la llave.

    FIN
    La tarta de cumpleaños. Surrealista, naturalmente.







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