lunes, 2 de junio de 2014

EL MENDIGO, FACEBOOK Y LA MARMOTA

Esta entrada me la han inspirado mis amigos del Facebook. 
Hace unos días colgué un post en el que comentaba que salgo a correr tres días por semana en los que paso siempre por una esquina donde hay apostado un mendigo. Los primeros días no le decía nada, pero luego empecé   a darle las buenas tardes, porque ya nos "conocíamos" y el me las devolvía igual, siempre con una sonrisa amable. Con humor comenté que me parecía estar en la película "Atrapado en el tiempo" reviviendo mi particular día de la Marmota.  La escena era siempre idéntica y yo me preguntaba si cambiarla, quería hacer algo más, pero me daba reparo. Así que dije a  mis amigos de FB que admitía sugerencias.

Constanza opinaba que seguramente agradecería que hablase con él, pues la soledad es dura. Mi prima Gracia decía que debía entablar una pequeña conversación intrascendental para ver si quería hablar o no. Fernando opina que siguiera con mi rutina hasta que decidiese que hacer con criterio de cabeza o corazón, pues si las decisiones no son propias siempre dejan insatisfecho. Carla, contaba su experiencia, con el señor que pide en la puerta de su Iglesia, como con el tiempo ha establecido un contacto en el que le contó su vida y remarcaba con razón que son igual que nosotros, unos días más receptivos que otros. Coto hizo notar que los pobres no muerden porque no tienen comida y Manolo le discutió con humor, que si no muerden es porque no tienen dientes. Mi prima Patricia decía que lo mejor es hablar con ellos, y que el saludo y la sonrisa son imprescindibles. Amalia me aconsejaba dejarle un bocadillo y no hablar, lo haría él la siguiente vez. Juan Ramón opina que ser amable es un don de personas inteligentes y con clase. Mi amiga Ana le dio la razón. Juan Luis decía que el día de la Marmota tiene su encanto, seguro que para él, y que podría no ser buena idea romperlo sin saber qué lo iba a sustituir. Ester opinaba que no me metiese en la piel del mendigo y que hiciese lo que me pidiese el cuerpo. Y mi prima Cris, me dijo por teléfono que tuviera cuidado.

A todos os doy las gracias, así como los muchos "me gusta" que habéis puesto en la publicación y en las opiniones. Entiendo que os interesabais por el tema y por la suerte del hombre.

Todas las opiniones me parecían buenas, por solidarias, prudentes y razonables. Y después de pensar; esta tarde he salido a correr con algo en la mano... un bocadillo que hice minutos antes en mi cocina y que envolví en papel de plata. Hice la ruta habitual, cuando pasé por la acera de enfrente le ví, como siempre de negro, con el vasito de plástico en la mano y los paquetes de kleenex en la otra. 
Al dar la vuelta me acerqué hasta su esquina.
 Le di a pausa a mi Endomondo, la aplicación que tengo en el móvil, encargado de contar el tiempo, la distancia etc. y...al llegar ¡no estaba! pregunté a un chico que repartía propaganda y me dijo que se acababa de ir.
 Miré y le encontré sentado tras un kiosco, estaba contando sus monedas. Esperé detrás de un árbol a que terminara su recuento, y de rascarse la nariz. Me paré delante de él y dije lo de siempre: "Buenas tardes" y le alargué el bocadillo. Me miró sorprendido, luego lo miró y se echó a reír. En el papel de plata había pintado unas caritas sonrientes y había puesto una pegatina divertida. Comer es fundamental pero reír también ¿no? 
Me gustó que tuviera sentido del humor.
 Me iba a ir cuando me dijo: ¡eh! ¡Gracias! vi que quería decir algo más y me volví. Le pregunté su nombre y me soltó una retahila. Entendí algo así como Boniato, Igor...¡es que me nombró a toda su familia! sólo reconocí Mónica, que debía ser su hija pequeña, pues con la mano lo indicaba. Me explicó que era de Bucarest y acto seguido empezó a hablar sin parar. No pude entender casi nada, su castellano es ininteligible, pero capté que vivía en algún lugar bajo, con mucha gente y que unas esquinas más arriba tenía familia que tocaba música.
 Cuando se calló, sonreí y me despedí con la mano, él miró al cielo, me señaló, y dijo algo que no entendí, seguramente eran gracias. Me ha gustado mucho la experiencia, él estaba contento y yo también.

Por cierto, el bocadillo lo comerá bien, pues pude ver que no le faltaba ningún diente!!!


Imagen subida por Gracia en el post de Facebook

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