martes, 22 de abril de 2014

PERSONAJES HISTÓRICOS EN MIS NOVELAS

Hoy día del libro, es obligado escribir un post, cosa que hago con gusto y ganas, en homenaje a mi amor a la lectura.
"La literatura es magia, es aparecer entre la gente sin estar físicamente, es entrar en las almas sin tener que tocar la puerta." Doménico Cieri Estrada.

En los libros que escribo, a veces aparecen personajes históricos, a los que cuelo sin disimulo para disfrutar de ellos.

En "Viaje al ayer", aparece Alfonso XII, Tenía ganas de incluir a algún rey de la dinastía Borbón, en recuerdo a mi abuelo Vicente, que era muy monárquico, y en varias ocasiones visitó a Alfonso XIII en su exilio, en Suiza y hablaba de él afectuosamente.
El rey en su manifiesto de Sandhurst, en 1874 se presenta como un príncipe católico, español y con el deseo de que su reinado se convierta en una monarquía constitucional, dialogante y democrática. En enero de 1875 llega a España y es proclamado rey ante las cortes españolas. Su principal logro fue la Constitución de 1876.
En la novela le imagino, en ese año de 1876 como protagonista de una subtrama de intriga relacionada con la enfermedad que padecía: la tuberculosis. La protagonista, Teresa, en sus viajes en el tiempo le "ve" pasar en carroza cuando el Príncipe de Gales visitó Madrid, en la primavera de aquel año. En la escena el rey, divertido y coqueto guiña un ojo a mi protagonista. La realidad y la ficción se dan la mano para diversión mía y espero que la de los lectores.


Alfonso XII y el Príncipe de Gales.
Grabado de la Ilustración española y americana. 1876
En mi siguiente libro, que aún no conocéis, aparece el matrimonio formado por los Reyes Felipe II e Isabel de Valois. Por este rey siento una gran admiración.  Fue muy completo: como estadista, como hombre, como marido y como padre. Históricamente hay una dicotomía entre la leyenda negra y la leyenda blanca y rosa. Toda vida tiene sus luces y sombras y en mi opinión, Felipe II, parecía esconderse bajo una máscara de frialdad, que no ocultaba otra cosa que su inclinación a sobreponerse a los afectos y a un gran sentido de la responsabilidad acompañada de una estricta conciencia y una  idea fija por  encima de todo,  la que su padre el Emperador Carlos le recordara: que su misión fijada por Dios, era gobernar y no disfrutar.


En la novela, hago un esbozo humano de él y le imagino entre mis personajes.  Pero hay hechos reales y documentados: como padre, a través de las cartas personales, se puede ver la ternura que sentía por las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, hijas de Isabel de Valois. En ellas podemos encontrar expresiones como "si tenéis medidas avisadme cuánto habéis crecido ...qué holgaré de verlas aunque más holgaría de veros a todos".
Antes del bautizo de la Infanta Isabel Clara, ensayó con un muñeco para poder manejar al bebe con soltura desde la cuna a la capilla. Finalmente, temiendo ser torpe, no se atrevió y el encargado de transportarla fue el hermanastro del rey, el legendario Don Juan de Austria.
Sufrió mucho con su hijo el desgraciado príncipe Carlos, con el que actúo de la forma justa que le correspondía como monarca, pero sin olvidar sus deberes de padre. Cuando por un accidente en Alcalá de Henares, estuvo al borde de la muerte, el rey oraba junto a su lecho.
Como marido, fue atento y afectuoso, en las enfermedades de sus esposas permanecía junto a ellas en sus lechos dándoles la mano. Y asistía con ellas a sus partos.
Parecía un hombre aburrido,  sin embargo, con su joven esposa Isabel, bailaba, presenciaban representaciones teatrales, daban de comer a animales, paseaban por Valsain ... Yo seré una romántica total, pero estoy convencida de que este matrimonio se amó sinceramente por encima de las razones de estado, y que fueron felices los siete años que duró su matrimonio, hasta la muerte de ella.


Felipe II e Isabel de Valois.
Libro de Horas de Catalina de Médicis
Imagen: cuaderno de Sofonisba.

Y termino con una anécdota de mi sobrino, Luisito. Estábamos paseando hace unos días,  y su padre y yo  hablábamos, el niño nos interrumpió: "Papá, no te entiendo".  ¿Por qué? preguntamos. Su respuesta: "es que dices palabras que todavía no he dado". Eso se "cura" leyendo. Y para todos: aprendamos, disfrutemos y soñemos con la lectura.

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